Tipos de acné: Causas y los mejores ingredientes para tratarlos
Los diferentes tipos de acné requieren cuidados específicos. Activos como el ácido salicílico ayudan a tratar las imperfecciones.
Andrea Romero Hernández
julio 17, 2026
El acné es una de las enfermedades de la piel más frecuentes en el mundo y puede afectar tanto a adolescentes como a adultos. Aunque suele asociarse con la pubertad, los cambios hormonales, el estrés, la genética y otros factores pueden favorecer su aparición en cualquier etapa de la vida. Sin embargo, no todos los brotes son iguales. Existen diferentes tipos de acné y reconocerlos es fundamental para elegir el tratamiento y los ingredientes más adecuados.
Cuando aparece un grano aislado, además de mantener una rutina adecuada para piel grasa o con tendencia acneica, es posible incorporar tratamientos localizados como Acniben On The Spot Corrector de Granos Gel. Su fórmula combina niacinamida, ácido salicílico y ácido mandélico, ingredientes utilizados en el cuidado de la piel para ayudar a disminuir la apariencia de las imperfecciones localizadas y favorecer una piel con aspecto más uniforme.
¿Qué es el acné?
El acné vulgar es una enfermedad inflamatoria crónica del folículo pilosebáceo, la estructura de la piel donde se encuentra el vello y la glándula sebácea. Se desarrolla cuando coinciden varios factores, como el aumento en la producción de sebo, la acumulación de células muertas dentro del poro, la proliferación de la bacteria Cutibacterium acnes y la inflamación. Estos procesos favorecen la formación de diferentes tipos de lesiones, cuya gravedad puede variar de una persona a otra.
¿Cuáles son las principales causas del acné?
El acné no tiene una única causa. Generalmente aparece por la combinación de distintos factores:
Producción excesiva de grasa (sebo).
Cambios hormonales, especialmente durante la adolescencia, el ciclo menstrual o algunas alteraciones hormonales.
Predisposición genética.
Obstrucción de los poros por células muertas.
Inflamación de la piel.
Uso de algunos cosméticos que no son adecuados para pieles con tendencia acneica.
Determinados medicamentos.
Aunque el estrés no provoca directamente el acné, sí puede favorecer la aparición o empeorar los brotes en algunas personas.
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Tipos de acné
No todas las lesiones requieren el mismo cuidado. La American Academy of Dermatology clasifica el acné según el tipo de lesión presente, lo que ayuda a definir el tratamiento más adecuado.
Acné comedónico
Es la forma más leve y se caracteriza por la presencia de comedones, es decir, poros obstruidos.
Existen dos tipos:
Puntos negros (comedones abiertos): la superficie del poro permanece abierta y el contenido adquiere un color oscuro debido a la oxidación.
Puntos blancos (comedones cerrados): el poro permanece cerrado, por lo que el contenido no entra en contacto con el aire.
Aunque este tipo de acné suele generar poca inflamación, puede evolucionar si no se mantiene una rutina adecuada.
Acné inflamatorio
Cuando la obstrucción del poro se acompaña de inflamación, aparecen lesiones más visibles y, en algunos casos, dolorosas.
Pápulas
Son pequeñas elevaciones rojizas que no contienen pus. Suelen ser sensibles al tacto y reflejan un proceso inflamatorio activo.
Pústulas
Son los clásicos "granos" con una punta blanca o amarilla formada por pus. Aunque es común querer exprimirlas, manipularlas puede aumentar la inflamación y favorecer la aparición de manchas o cicatrices.
En estos casos, utilizar un tratamiento localizado como Acniben On The Spot Corrector de Granos Gel puede ser una alternativa para actuar directamente sobre la imperfección sin necesidad de manipularla. Su combinación de ácido salicílico, niacinamida y ácido mandélico ayuda a reducir el volumen del grano y favorece su desaparición como parte de una rutina de cuidado para piel con tendencia acneica.
Nódulos
Los nódulos son lesiones profundas, firmes y dolorosas que se desarrollan debajo de la superficie de la piel. Debido a su profundidad, tienen mayor riesgo de dejar cicatrices y requieren valoración dermatológica para recibir el tratamiento más adecuado.
Acné quístico: la forma más severa del acné
El acné quístico es una de las formas más graves de esta enfermedad inflamatoria. Se caracteriza por la aparición de quistes profundos, dolorosos y llenos de material inflamatorio que pueden permanecer durante semanas o incluso meses. Debido a que afectan capas más profundas de la piel, estas lesiones tienen un mayor riesgo de dejar cicatrices permanentes si no reciben un tratamiento oportuno.
De acuerdo con la American Academy of Dermatology (AAD), el acné nodular y quístico debe ser evaluado por un dermatólogo, ya que con frecuencia requiere medicamentos de prescripción para controlar la inflamación y prevenir secuelas. Los productos cosméticos pueden complementar la rutina diaria, pero no sustituyen el tratamiento médico cuando el acné es moderado o severo.

Ingredientes que pueden ayudar a tratar las imperfecciones
Elegir ingredientes adecuados es tan importante como identificar el tipo de acné. Aunque cada piel responde de forma distinta, existen activos ampliamente utilizados en dermatología por sus beneficios sobre las pieles grasas y con tendencia acneica.
Ácido salicílico
El ácido salicílico pertenece a la familia de los beta hidroxiácidos (BHA) y es uno de los ingredientes más utilizados para tratar el acné leve.
Su característica principal es que tiene afinidad por el sebo, lo que le permite penetrar en el interior del poro para ayudar a eliminar la acumulación de grasa y células muertas. Además, favorece una exfoliación suave que contribuye a mantener los poros limpios y disminuir la formación de nuevas imperfecciones.
Las guías clínicas de la American Academy of Dermatology (AAD) incluyen al ácido salicílico como una opción tópica que puede ser útil en el manejo del acné leve, especialmente cuando predominan los comedones o las lesiones inflamatorias superficiales.
Niacinamida
La niacinamida, también conocida como vitamina B3, es un ingrediente ampliamente utilizado en productos dermatológicos por sus múltiples beneficios para la piel.
Diversos estudios han mostrado que puede ayudar a:
Disminuir la apariencia del enrojecimiento asociado con las imperfecciones.
Favorecer el fortalecimiento de la barrera cutánea.
Contribuir al equilibrio de la producción de sebo.
Mejorar la apariencia general de la piel.
Además, suele ser bien tolerada por la mayoría de los tipos de piel, incluso cuando se utiliza junto con otros ingredientes para el cuidado del acné.
Ácido mandélico
El ácido mandélico es un alfa hidroxiácido (AHA) obtenido de las almendras amargas. A diferencia de otros AHA, posee un mayor tamaño molecular, por lo que penetra más lentamente en la piel y ofrece una exfoliación más gradual.
Gracias a estas características, puede ayudar a:
Favorecer la renovación celular.
Mejorar la textura de la piel.
Disminuir la apariencia de las imperfecciones.
Contribuir a una piel con aspecto más uniforme.
Por ello, suele encontrarse en productos dirigidos a pieles grasas o con tendencia acneica.
¿Cómo puede ayudarte Acniben On The Spot Corrector de Granos Gel?
Cuando aparece un grano aislado, una de las recomendaciones más importantes es evitar tocarlo o exprimirlo, ya que hacerlo puede aumentar la inflamación, retrasar la recuperación y favorecer la aparición de manchas o cicatrices.
Para estos casos existen tratamientos localizados diseñados para aplicarse únicamente sobre la imperfección.
Acniben On The Spot Corrector de Granos Gel es un gel de secado rápido que ayuda a reducir el volumen de los granos localizados y favorece su desaparición. Su fórmula reúne tres ingredientes ampliamente utilizados en el cuidado de la piel con tendencia acneica:
Ácido salicílico, que ayuda a mantener los poros limpios.
Niacinamida, que contribuye a disminuir la apariencia del enrojecimiento y favorece el equilibrio de la piel.
Ácido mandélico, que ayuda a mejorar la textura cutánea mediante una exfoliación gradual.
Gracias a su textura ligera, puede aplicarse directamente sobre la lesión una o varias veces al día, de acuerdo con las indicaciones del producto, convirtiéndose en un complemento práctico dentro de una rutina para piel grasa o con tendencia acneica.
Consejos para prevenir nuevos brotes
Aunque ningún producto puede evitar por completo la aparición del acné, algunos hábitos pueden ayudar a mantener la piel en mejores condiciones:
Lava el rostro dos veces al día con un limpiador adecuado para tu tipo de piel.
Evita frotar la piel con fuerza o utilizar exfoliantes abrasivos.
No manipules los granos, ya que esto aumenta el riesgo de manchas y cicatrices.
Utiliza productos identificados como no comedogénicos cuando sea posible.
Aplica protector solar de amplio espectro todos los días, especialmente si utilizas ingredientes exfoliantes.
Mantén una rutina constante y ten paciencia; la mejoría suele observarse después de varias semanas de uso continuo.
Si las lesiones son profundas, muy dolorosas, dejan cicatrices o no mejoran con una rutina adecuada, lo más recomendable es acudir con un dermatólogo para recibir un diagnóstico y tratamiento personalizados.
Referencias
American Academy of Dermatology. Guidelines of Care for the Management of Acne Vulgaris. 2024.
American Academy of Dermatology Association. Acne: Diagnosis and Treatment.
Zaenglein AL, et al. Guidelines of Care for the Management of Acne Vulgaris. Journal of the American Academy of Dermatology.